Selvática – Un mundo extraño (2015)

Mama Vynila sigue rascando la superficie, como decía la banda aquella de jarcor neoyorquina, y en esta ocasión nos brindan desde lo más profundo del andergraun gallego a Selvática

Mama Vynila sigue rascando la superficie, como decía la banda aquella de jarcor neoyorquina, y en esta ocasión nos brindan desde lo más profundo del andergraun gallego a Selvática

Pasa tan rápido el tiempo, y más con la manía esta de hacernos trabajar para poder llevarnos un cacho de pan a la boca en pequeños pisos a precio de palacete, que hasta este año del Señor de 2015 no he escuchado un disco de los australianos The Meanies en condiciones.

Hacía tiempo que no escuchaba un disco como "American tragic" y no hablo de su calidad, que la tiene, sino de su sonoridad. Cuando más de la mitad de los temas de un disco te enganchan, por muy desentrenados que tengas los oídos, lo único que queda es rendirse ante la evidencia.

Lo dicen de los libros y también se puede utilizar con los discos. Sí, hablo de aquello de “no juzgar un producto por su portadaâ€, y bien que haréis no emitiendo juicios de valor de ese tipo con el nuevo disco del yanqui afincado en Madrid Kurt Baker.

¡Que estamos muy locos! Hemos decicido ignorar los consejos de la OMS y entregarnos de pleno a esta "meat wave" que, dicho sea de paso, representa un soplo de aire fresco frente a la neo psicodelia que se empeñan en hacernos tragar como si fueramos ocas los medios especializados.

No falla, cuando no es Australia es Canadá quien nos alegra los tediosos trayectos por el subsuelo de la ciudad. De Toronto, concretamente, es este cuarteto de indie rock noventero repleto de punteos acertados y rabia en la voz tratando de sacar algo en claro de las buenas y malas experiencias que nos marcan día a día.

Aunque hoy en día eso de lo público y pagar impuestos está bastante denostado y mal visto, más que nada por el mal uso que han ido dándole durante años y años nuestros representantes elegidos democráticamente, en ocasiones sirven de algo.

Mike Krol parece un tipo simpático, él es el cerebro (o algo parecido) de un proyecto que seguramente no pasará a los anales de la historia musical pero que logra con este tercer disco alegrarte el día más gris.

Como bien decía aquella canción de Shackleton, la muerte no es el final. Incluso en ocasiones es el principio. ¿De qué? Ni puta idea, pero viendo lo miserables, castigadas y vacías que son las vidas de algunos, la única salida posible en ocasiones es lo desconocido, el más allá y la muerte

¡Benditos sean los años 90 y su alargada sombra! El grupo que hoy os presentamos es un quinteto de Melbourne amante de ese sonido alternativo con el que crecimos y que gustaba de aglutinar estilos como el punk y el rock de manera más efectiva que exhibicionista con tal de dar voz a la angustia adolescente.