[b:1ef4xw2n]Cachés desorbitados y discos a cero euros[/b:1ef4xw2n]
por Nando CruzCuando se empezó a articular el discurso a favor de la gratuidad de la música uno de los argumentos esgrimidos con más fuerza era el de “regalar discos es un modo de promocionar la música y obtener más conciertos”. La teoría se redondeaba con una entusiasta conclusión: “a partir de ahora los músicos volverán a ganarse la vida tocando y no con los CDs que vendan”.
Bueno, pues quizá no sea tan así. Mientras haya que pagar billetes de avión, habitaciones de hotel, gasolina para las furgonetas, los grupos han de calcular si les es rentable tocar en España, el último rincón de un continente en recesión económica. A principios de década éramos el destino predilecto de las bandas extranjeras debido a los delirantes cachés que pagaban los festivales en salvaje competencia, los generosísimos ayuntamientos y esas marcas dispuestas hasta a construir una sala de conciertos para colocar su logo donde fuera.
Hoy los promotores de conciertos ya no pueden arriesgar como antes y los grupos tampoco cuentan con el ‘tour supportÂ’ (presupuesto de las discográficas para que las bandas promocionasen sus discos con conciertos). Ya nadie entiende hoy las giras como una siembra necesaria para entrar en un mercado y, en un futuro, recuperar pérdidas con la venta de discos. Hoy una gira ruinosa puede ser la tumba de un grupo.
Si hace sólo tres años el calendario de conciertos estaba repleto de grupos de todos los tamaños, hoy lo pueblan bandas con un sólido público y que no suponen riesgo para el promotor local (!!!, 2 Many DJs, LCD Soundsystem, Danko Jones, Scissor Sisters, Interpol, The Swell SeasonÂ…), algunos grupos del momento (The Drums, Vampire Weekend, MGMTÂ…) y, claro está, todos los que jamás olieron ni de lejos la profesionalización y siguen entendiendo las giras como un riesgo y placer indispensable. Estos, afortunadamente, nunca dejarán de existir.
Para calibrar la salud de la agenda de conciertos de un país sólo hay que espiar la del vecino. Y en los últimos meses han dejado de atravesar los Pirineos Robert Forster, Bonnie ‘PrinceÂ’ Billy & The Cairo Gang, Laura Veirs, Killing Joke, Grinderman, Modest Mouse, Paul Heaton, Plan B, Joanna Newsom, Manic Street Preachers, Johnny Flynn, Robert Plant, The Low Anthem, The Felice Brothers, Of Montreal, The Holmes Brothers, Joe Jackson, Daddy YankeeÂ… La lista es interminable. Cada semana descubres una docena de artistas cuyas giras han pasado de largo al no tener seguridad de cubrir la inversión, un promotor dispuesto a arriesgar por ellos, atractivo suficiente para cazar a un patrocinador o, ya como último recurso, alguna garantía de que viajar a España significará vender algún disco más aquí.
Tras años de falsa bonanza y overbooking de conciertos y festivales, es muy posible que retrocedamos a la situación de finales de los años 80, cuando sólo catábamos giras de artistas ya consolidados en España. Las giras europeas de 30 fechas hoy son giras de dos semanas. Y la península ibérica tiene todos los números para ser eliminada del recorrido porque ha desaparecido el verdadero gancho: aquellos deslumbrantes cachés. España nunca fue un país con un elevado consumo discográfico comparado con el resto de Europa, pero hoy nuestras cifras son aún más míseras. Es un efecto colateral de la devaluación del disco como objeto de comercio entre autor y consumidor. Estamos volviendo a desaparecer del mapa.
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Respondido : 13/10/2010 10:08 am
