Nothing – A Short History of Decay (2026)

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Nothing - A Short History of Decay (2026)Tracklist:
1. Never come never morning
2. Cannibal World
3. A Short History of Decay
4. The rain don’t care
5. Purple Strings
6. Toothless Coal
7. Ballet of the Traitor
8. Nerve Scales
9. Essential Tremors

Coproducido junto a Nicholas Bassett de Whirr, masterizado por Stephen Marcussen (Primus, The Decemberists)

Miembros:
Domenic «Nicky» Palermo (voz, guitarra)
Doyle Martin (guitarra, voz)
Zachary Jones (batería)
Bobb Bruno (bajo)
Cam Smith (guitarra)

Nothing logran sobresalir de la actual marabunta shoegaze con su nuevo disco, «A Short History of Decay».

Shoegaze, grungegaze, metalgaze, incluso blackgaze. Desde hace unos años parece que cualquier banda con un pedal de reverb y dos capas de guitarra acaba refugiándose bajo alguna de estas etiquetas. Uno empieza a estar bastante cansado de que la cruel y superficial zanja de dinero que es la industria musical —como diría Hunter S. Thompson— decida lo que debemos escuchar. Esta nueva ola shoegaze, como ocurrió hace poco con el revival post punk, no es casualidad: nos llega lo que la maquinaria quiere que nos llegue. Y, curiosamente, en esta resurrección los grandes beneficiarios parecen ser Deftones antes que los sospechosos habituales del género como My Bloody Valentine, Slowdive o Swervedriver.

En un arrebato edgelord que tuve hace unos días llegué a decir que el shoegaze es el autotune de los pobres: un estilo donde siempre puedes esconder tus deficiencias bajo una miríada de capas y efectos. Por suerte, ese nunca ha sido el caso de Nothing.

Para este quinto álbum, que llega tras cinco años y medio de silencio, Domenic Palermo se ha hecho acompañar de miembros de Cloakroom, Best Coast y Manslaughter 777 con la intención de marcar distancias con sus perseguidores. Un trabajo coproducido por Nick Bassett (Whirr), viejo colaborador de Palermo y figura tan influyente como polémica dentro del shoegaze contemporáneo.

En «A Short History of Decay», Nothing suenan bastante más limpios, menos opresivos, con más melodía y ciertos toques electrónicos. Un sonido que resumen bastante bien los tres primeros temas: el slowcore de «Never Come Never Morning», los estallidos pseudoindustriales de «Cannibal World» y la que da nombre al disco, más típicamente shoegaze.

Se trata de un disco crudo, visceral y muy heterogéneo para lo que nos tenían acostumbrados, que se aleja del romanticismo de finales de los ochenta para abrazar una visión más amarga. El título ya nos indica por dónde irán los tiros: una crónica honesta sobre el desgaste personal y el de la propia sociedad. Un proceso lento e inexorable con el que hay que aprender a convivir, como la enfermedad neurológica de su cantante a la que hace referencia en «Essencial Tremors».

Si os ha convencido todo esto, los tendremos presentando este trabajo en el Barcelona Psych Fest el próximo 18 de abril.

Puntuación: 7.5/10
Lo mejor: Poco tienen que demostrar ya dentro del shoegaze contemporáneo
Lo peor: Alguna más movidita hubiera metido
Te gustará si te gustan: Hum, Cloakroom, Trauma Ray

«Never come never morning»

«Cannibal World»


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