Categoría Crí­ticas

Dead Sara – Dead Sara (2012)

Como melómano, hacerse mayor transforma a las personas de dos maneras principalmente. Unos pierden el interés por la música cuando empiezan a tener responsabilidades, y un día en el trabajo te sueltan la manida frase de "eso lo escuchaba yo cuando era joven". Si consiguen superar el bache y mantener un mínimo interés, entonces es muy probable que no entiendan o acepten los giros de la industria musical y se queden estancados.

Tom Waits – Bad as me (2011)

Siete años han pasado desde "Real Gone", la última incursión discográfica si obviamos el caras B de rarezas, de este peculiar personaje forjado en sucios y ruidosos tugurios nocturnos de Los Ángeles, donde, el humo, el whisky y gente con unas cuantas buenas historias que contar están a la orden del día.

Betunizer – Boogalizer (2012)

Lo reconozco, el primer disco de los valencianos Betunizer, “Quien nace para morir ahorcado, nunca morirá ahogado”, me dejó un poco, como lo diría, a cuadros. Será que no estaba preparado para tal vendaval esquizoroquero, o que quizá no era el momento adecuado para escucharlo (que a veces pasa), pero la cuestión es que me pegaron una patada en los huevos de la que me costó recuperarme.

Y Niwl – Y Niwl (2010)

El otro día hojeando una revista de esas de tendencias que tanto me gustan, tropecé con este nombre, Y Niwl, en la esquina inferior derecha de una de las últimas páginas, junto a la descripción "surf instrumental". Nunca me he considerado un cool hunter de la música (tengo que decirlo, no le encuentro la gracia a Lana Del Rey); de hecho soy más bien bastante ecléctico en cuanto a gustos, pero es leer esas palabras juntas y algo dentro de mí se revuelve

Mates Mates – Vida Animal (2012)

Imagino, supongo, digo yo, que el folk siempre ha tenido su público, sus fans e incluso sus groupies, pero lo que está claro es que la explosión de música relajada e intimista (y cantada en catalán) que estamos viviendo en estos últimos tiempos, servidor nunca la había presenciado. Y lo malo de todo ello es que, por culpa de grupos como Els Amics de les arts (a los que odio cordialmente), bandas como los Mates Mates pueden llegar a ser metidas en el mismo saco que el tipo de banda anteriormente nombrada.