Categoría Crí­ticas

VV.AA. – Sound City Studios: Real to Reel (2013)

Cuando vi el documental “Sound City”, dirigido por Dave Grohl, hubo una parte que me llamó especialmente la atención y no fue la dedicada a contar la historia de los míticos estudios del mismo nombre. Si algo disfruté durante la película fue esa segunda mitad en la que el bueno de Grohl monta la mesa analógica en los 606 Studios, ubicados en el garaje de su casa, y se encierra con un buen plantel de colaboradores para dar forma a la banda sonora que acompañaría al documental.

Iggy and The Stooges – Ready To Die (2013)

¿Cómo enfrentarse a un nuevo disco de los Stooges –de nuevo con el prefijo Iggy en el nombre- tras haber sido testigos del derrumbamiento del mito que supuso su anterior “The Weirdness”? Pues con alegría, sin prejuicios, y sabiendo de antemano que no te vas a encontrar con nada ni la mitad de excitante de lo presentado por los de Ann Arbor (Detroit) durante los años 60 y 70.

Furguson – The Leap Year (2013)

Si Furguson fueran un grupillo de esos de medio pelo que no paran de salir de la pérfida Albión, posiblemente se hubieran tirado al indiepop bailongo con su segundo elepé. O quizá se hubieran lanzado al dubstep patillero salpimentado con un poco de jarcor FM. Tampoco sería nada reprochable (bueno, sí que lo sería), aquí todos intentamos ganarnos el pan como buenamente podemos

British India – Controller (2013)

El cuarteto de Melbourne ya nos había sorprendido con su anterior disco "Avalanche" hace tres años y con "Controller", su cuarto trabajo, lo han vuelto a lograr. Australia no para de generar grupos de una altísima calidad tomando como referencias todos los estilos y difuminando las líneas que los separan. Si lo bautizamos como pop, así se debería de sonar siempre y no como muchos de los vergonzosos grupos nacionales. Y si lo etiquetamos como indie rock...

The Black Angels – Indigo Meadow (2013)

Tías en pelotas tocadas con un gorro de jefe indio, luces estroboscópicas, denso humo marihuanero verdesito y nebuloso, visiones distorsionadas causadas por el consumo de cartones lisérgicos, sequedad bucal y tensión mandibular comparable al Groove con el que baila la Falla de San Andrés. Así me suelen dejar el cuerpo los discos de los texanos -de Austin- The Black Angels (y esas cosas suelo proyectar en mi cochambrosa mente mientras los escucho).

Cuello – Mi brazo que te sobre (2013)

José Guerrero, no contento con ser parte (y voceras) de los angulosos Betunizer, miembro de los viajeros Jupiter Lion, de los abracadabrantes Orquesta del Caballo Ganador, y de los amantes de los aparatejos sonoros, Rastrejo, nos presenta ahora su nuevo proyecto, Cuello. Vaya con el señor Guerrero, está más ocupado que Luis Bárcenas un día de cobro en la madrileña calle Génova.

Matmos – The Marriage of True Minds (2013)

Sé que me estoy metiendo en camisas de once varas y que esta crítica debería habersela propuesto a Andrés Derrick que está (y va) más puesto en el tema, pero Matmos es un grupo tan raro que no he podido evitar la tentación de intentar analizar su nuevo trabajo (el primero en cinco años). Además, puede resultar curiosa la opinión de alguien que lo suele observar todo desde un prisma rockero.

G.A.S. Drummers – We got the light (2013)

Los adelantos en forma de single que los jerezanos G.A.S. Drummers habían presentado en las fechas anteriores a la publicación de su nuevo álbum prometían excitación, intensidad y calidad, y una vez escuchado varias veces este “We got the light”, puedo afirmar que su nuevo trabajo, si no es lo mejor que han ofrecido al público desde su formación hace más de una década, desde luego que está muy cerca de ser su LP más completo y logrado.

Sonus Delay – Umbra Versa (2013)

“Umbra Versa” es el segundo disco de Sonus Delay. El nombre se refiere a un término del latín y que representa la sombra que proyectaban los puntales de los relojes de sol. Eso les ha servido como metáfora del tiempo que han invertido en la composición de cada una de sus canciones de este disco. Y es que se lo han tomado con mucha calma; con la calma de saber que todo el proyecto dependería de ellos.

Pony Bravo – De palmas y cacería (2013)

Pony Bravo © Celia Macías

“A mi es que el flamenco me encanta, es taaaan auténtico”, dijo el amante de Beach House. “Pues Manolo Caracol es mi puto ídolo”, le respondió ése al que le sacas de tostones como Wilco y se siente como mi abuelo en un after hour. “No, si a mí lo que siempre me ha gustado es el funk africano”, espetó aquella que se cambia de chaqueta más que el plasta de Damon Albarn. “Pues a mí los Triana me han marcado a fuego, y Camarón ya ni te cuento”, respondió el notas del flequillo y una camiseta de La Casa Azul...